LU8DBJ - BALNEARIO VILLA GESELL

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LU8DBJ - ENTRADA A VILLA GESELL POR RUTA 11
El Municipio de Villa Gesell cuenta con aproximadamente 40.000 habitantes estables.
Balneario Las Gaviotas - Mar Azul y Mar de Las Pampas.

La primera fraccion de terreno adquirida por Don Carlos Gesell la realizo al estado Argentino.

Posteriormente, en 1941, el Sr. Carlos Idaho Gesell, fracciona las tierras compradas a la sucesion Eduardo Credaro, en el Partido de Gral. Madariaga creando un nuevo centro "Villa Gesell" Plano 39-4-45 y 39-9-45 carpeta nº 7 de General Madariaga.

LU8DBJ - ENTRADA A VILLA GESELL

El 01-07-2009 se conmemora el 31 aniversario de la separacion de Villa Gesell de la Municipalidad de General Madariaga, donde se conocio la autonomia el 1* de julio de 1978 a traves del Decreto - Ley 9024 el gobernador de la provincia de Buenos Aires, en uso de sus atribuciones de Poder Ejecutivo y Poder Legislativo separaba de Gral. Madariaga a Villa Gesell y Pinamar, creando de esta forma dos "Municipios Urbanos" autonomos y autarquicos. Habra que recordar que los "Municipios Urbanos" eran figuras que no estaban contempladas en la Constitucion Provincial y, por lo tanto, dejaban algunas figuras que debian ser modificadas mas adelante, situacion que se concreto en 1983 convirtiendolos en Partidos.

La dinamica de Villa Gesell tiene antecedentes bien claros, como ser:

En el año 1932, se instalo Don Carlos Gesell y su familia (15 de enero de 1932), se puede decir que habia 5 personas y una casa.
Luego en el año 1942: 3 casas; año 1943: 5 casas; Año 1944: 8 casas; 1945; 15 casas; 1946: 25 casas; año 1947: 50 casas; 1948: 100 casas; 1949 : 200 casas año 1950: 350 casas. De esta forma fue creciendo la Villa.
En el año 1950 las estadisticas señalan que habia 300 unidades de viviendas; 16.000 m2 cubiertos y construidos. y 400 habitantes de poblacion estable.
Con 5.500 turistas en la temporada.
Para el año 1975 las viviendas existentes ascendian a 19.000 unidades, representando 1.600.000 m2 construidos; 15.000 habitantes estables y 1.200.000 turistas en temporada
LU8DBJ - VILLA GESELL TANQUE AGUA
LU8DBJ - PLAYA VILLA GESELL
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Villa Gesell busca volver a sus raices, recuperar ese estilo de la bohemia, que disfrutaron la juventud de otras decadas, sin perder de vista lo que el turismoa desea a la hora de veranear. Espacios confortables, diversidad de opciones, entretenimientos, alojamientos para todos y magnificas playas en un horizonte abierto en toda su extension.. Actualmente se prioriza la seguridad, la limpieza no solamente en Villa Gesell, sino en las diferentes playas del municipio, tales como Las Gaviotas, Mar Azul y Mar de las Pampas. Villa Gesell cuenta on una poblacion estable de 40.000 residentes.

Villa Gesell suma marcas al sector comercial, con alta ocupacion en los locales de la transitada avenida 3 y sus adyacencias. Ademas de la movida joven, tambien se busca profundizar otra tendencia, que siempre fue referente de la zona, su vida cultural, a traves de sus diversas manifestaciones. El punto de partida parece ser nada menos que lo que fue alguna vez la propiedad de Carlos Gesell. En ese espacio, con toda su historia, la villa vuelve sobre sus pasos y da lugar nuevamente al recuerdo de su fundador.

Alli su nieta , Marta Soria, impulsa (con respaldo del municipio) la restauracion de la que fue la segunda casa de Gesell. Es importante recuperar la historia y hacer trascender la obra del fundador a traves de la documentacion que se ha reunido, ademas de objetos y mobiliario original.

Mas alla de esta compleja tarea, tambien en ese ambito se ofreceran cursos y talleres. Ademas se ofrecen visitas guiadas para conocer el espiritu de un desarrollo que ha sido sin dudada para el pionero aleman uno de los grandes desafios de su vida. Al que se le atribuye haber dicho "Triunfo mi fe, urbanice un desierto" Carlos Gesell.

LU8DBJ - VILLA GESSELL

Mar de Las Pampas - Solo 3 kilometros la separan de Villa Gesell, pero la distancia no es precisamente geografica. El lugar ofrece lo inmenso de su costa, vida natural, mar, playa y mucho verde.

La naturaleza lo ofrece en abundancia, ademas el lugar no posee calles asfaltadas, por eso se hace escuchar el mar ademas de la vida silvestre. En el lugar residen aproximadamente 1000 personas en forma estable en un frente maritimo de 1.700 metros, en total el barrio es de 306 hectareas. Segun se estima en un total de 60 manzanas se han instalado ya 300 casas y alrededor de 80 complejos nultifamiliares.

 
lu8dbj - Martin Fierro
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POEMA GAUCHESCO ARGENTINO , TRADICION NACIONAL - - EL CANTO DE UNA ETICA - - -EL GAUCHO MARTÍN FIERRO - -


JOSÉ HERNÁNDEZ, (ESCRITO EN DOS PARTES ENTRE 1872 Y 1879 ) 1834 A 1886

  6º.

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IX (Noveno)


Matreriando lo pasaba
y a las casas no venía.
Solía arrimarme de día;
nías, lo mesmo que el carancho,
siempre estaba sobre el rancho
espiando a la polecía.


Viva el gaucho que anda mal
como zorro perseguido,
hasta que al menor descuido
se lo atarasquen los perros,
pues nunca le falta un yerro
al hombre más alvertido.


Y en esa hora de la tarde
en que tuito se adormese,
que el mundo dentrar parece
a vivir es pura calma,
con las tristezas de su alma
al pajonal enderiese.


Bala el tierno corderito
al lao de la blanca oveja,
y a la vaca que se aleja
llama el ternero amarrao;
pero el gaucho desgraciao
no tiene a quién dar su queja.


Ansí es que al venir la noche
iva a buscar mi guarida,
pues ande el tigre se anida
también el hombre lo pasa,
y no quería que en las casas
me rodiara la partida.


Pues aun cuando vengan ellos
cumpliendo con sus deberes,
yo tengo otros pareceres,
y en esa conducta vivo;
que no debe un gaucho altivo
peliar entre las mujeres.


Y al campo me iba sólito,
más matrero que el venao,
como perro abandonao,
a buscar una tapera,
o en alguna bisachera
pasar la noche tirao.


Sin punto ni rumbo fijo
en aquella inmensidá,
entre tanta escuridá
anda el gaucho como duende;
allí jamás lo sorpriende
dormido la autoridá.

Su esperanza es el coraje,
su guardia es la precaución,
su pingo es la salvación,
y pasa uno en su desvelo
sin más amparo que el cielo
ni otro amigo que la facón.

...... ...... ...... ........


Ansí me hallaba una noche,
contemplando las estrellas,
que le parecen más bellas
cuanto uno es más desgraciao
y que Dios las haiga criao
para consolarse en ellas.


Les tiene el hombre cariño,
y siempre con alegría
ve salir las Tres Marías;
que si llueve, cuanto escampa,
las estrellas son la guía
que el gaucho tiene en la pampa.


Aquí no valen dotores,
sólo vale la esperencia;
aquí verían su inocencia
esos que todo lo saben;
porque esto tiene otra llave
y el gaucho tiene su cencia.


Es triste en medio del campo
pasarse noches enteras
contemplando en sus carreras
las estrellas que Dios cría,
sin tener más compañía
que su soledá y las fieras.

Me encontraba, como digo,
en aquella soledá,
entre tanta escuridá,
echando al viento mis quejas,
cuando el grito del chajá
me hizo parar las orejas.


Como lumbriz me pegué
al suelo para escuchar;
pronto sentí retumbar
las pisadas de los fletes,
y que eran muchos ginetes
conocí sin vasilar.


Cuando el hombre está en peligro
no debe tener confianza;
ansí, tendido de panza,
puse toda mi atención,
y ya escuché sin tardanza
como el ruido de un latón.


Se venían tan calladitos
que yo me puse en cuidao;
tal vez me habieran bombiao
y me venían a buscar;
mas no quise disparar,
que eso es de gaucho morao.


Al punto me santigüé
y eché de ginebra un taco;
lo mesmito que el mataco
me arroyé con el porrón:
«Si han de darme pa tabaco,
dije, ésta es güeña ocasión.»


Me refalé las espuelas
para no peliar con grillos;
me arremangué el calzoncillo
y me ajusté bien la faja,
y^n una mata de paja
prové el filo del cuchillo.

   
 
 

Para tenerlo a la mano
el flete en el pasto até,
la cincha le acomodé,
y en un trance como aquél,
haciendo espaldas en él
quietito los aguardé.


Cuanto cerca los sentí
y que ay nomás se pararon,
los pelos se me erizaron,
y aunque nada vían mis ojos
—«no se han de morir de antojo
les dije cuando llegaron.


Yo quise hacerles saber
que allí se hallaba un varón;
les conocí la intención,
y solamente por eso
es que les gané el tirón,
sin aguardar voz de preso.


—«Vos sos un gaucho matrero»
—dijo uno, haciéndose el güeno-
«Vos matastes un moreno
y otro en una pulpería,
y aquí está la polecía,
que viene a justar tus cuentas,
te va a alzar por las cuarenta
si te resistís hoy día.»


—«No me vengan —contesté—
con relación de dijuntos;
ésos son otros asuntos;
vean si me pueden llevar,
que yo no me he de entregar
aunque vengan todos ¡untos.»


Pero no aguardaron más,
y se apiaron en montón.
Como a perro cimarrón
me rodiaron entre tantos;
yo me encomendé a los santos,
y eché mano a mi facón.


Y ya vide el fogonazo
de un tiro de garabina;
mas quiso le suerte indina
de aquel maula, que me errase,
y ay no más lo levantase,
lo mesmo que una sardina.


A otro que estaba apurao
acomodando una bola,
le hice una dentrada sola
y le hice sentir el fierro,
y ya salió como el perro
cuando le pisan la cola.


Era tanta la aflición
y la angurria que tenían,
que tuitos se me venían
donde yo los esperaba:
uno al otro se estorbaba
y con las ganas no vían.


Dos de ellos, que traiban sables,
más garifos y resueltos,
en las hilachas envueltos
enfrente se me pararon,
y a un tiempo me atrepellaron
lo mesmo que perros sueltos.

Me fui reculando en falso
y el poncho adelante eché,
y en cuanto le puso el pie
uno medio chapetón,
de pronto le di el tirón
y de espaldas lo largué.


Al verse sin compañero
el otro se sofrenó;
entonces le dentré yo,
sin dejarlo resollar,
pero ya empezó a aflojar
y a la pun...ta disparó.


Uno que en una tacuara
había atao una tigera,
se vino como si fuera
palenque de atar terneros;
pero en dos tiros certeros
salió aullando campo ajuera.


Por suerte en aquel momento
venía coloriando el alba,
y yo dije: «Si me salva
la Virgen en este apuro,
en adelante le juro
ser más güeno que una malba.»


Pegué un brinco y entre todos
sin miedo me entreveré;
echo ovillo me quedé
y ya me cargó una yunta,
y por el suelo la punta
de mi facón les jugué.


El más engolosinao
se me apio con un hachazo,
se lo quité con el brazo,
de no, me mata los piojos;
y antes de que diera un paso
le eché tierra en los dos ojos.


Y mientras se sacudía
refregándose la vista,
yo me le fui como lista,
y ay no más me le afirmé
diciéndole: •—«Dios te asista.»
Y de un revés lo voltié.


Pero en ese punto mesmo
sentí que por las costillas
un sable me hacía cosquillas,
y la sangre se me heló:
desde ese momento yo
me salí de mis casillas.


Di para atrás unos pasos
hasta que pude hacer pie;
por delante me lo eché
de punta y tajos a un criollo,
metió la pata en un oyó,
y yo al oyó lo mandé.


Tal vez en el corazón
lo tocó un santo bendito
a un gaucho, que pegó el grito.
Y dijo: «Cruz no consiente
que se cometa el delito
de matar ansí un valiente.»


Y ay no más se me aparió,
dentrándole a la partida:
yo les hice otra envestida,
pues entre dos era robo;
y el Cruz era como lobo
que defiende su guarida.


Uno despachó al infierno
de dos que lo atrepellaron;
los demás remoliniaron,
pues íbamos a la fija,
y a poco andar dispararon
lo mesmo que sabandija.


Ay quedaban largo a largo
los que estiraron la jeta;
otro iva como maleta,
y Cruz, de atrás, les decía:
—«Que venga otra polecía
a llevarlos en carreta.»


Yo junté las osamentas,
me hinqué y les recé un bendito;
hice una cruz de un palito
y pedí a mi Dios clemente
me perdonara el delito
de haber muerto tanta gente.


Dejamos amontanaos
a los pobres que murieron;
no sé si los recogieron,
porque nos fimos a un rancho,
o si tal vez los caranchos
ay no más se los comieron.


Lo agarramos mano a mano
entre los dos al porrón;
en semejante ocasión
un trago a cualquiera encanta,
y Cruz no era remolón
ni pijotiaba garganta.


Calentamos los gargueros
y nos largamos muy tiesos,
siguiendo siempre los besos
al pichel, y, por más señas,
íbamos como sigüeñas,
estirando los pescuezos.


—«Yo me voy —le dije—, amigo,
donde la suerte me lleve,
y si es que alguno se atreve
a ponerse en mi camino,
yo seguiré mi destino,
que el hombre hace lo que debe.


Soy un gaucho desgraciado,
no tengo donde ampararme,
ni un palo donde rascarme,
ni un árbol que me cubije;
pero ni aun esto me aflige,
porque yo sé manejarme.


Antes de cair al servicio
tenía familia y hacienda;
cuando volví, ni la prenda
me la habían dejao ya.
Dios sabe en lo que vendrá
a parar esta contienda.»

   
 
lu8dbj Martin Fierro- ===>>> 7 - capitulo X
   
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